Es raro sentarte a ver la vida pasar, ver como se consume lentamente el último cigarro. Hay momentos en la vida que se prestan como transición, aquellos cuando sin querer o sin darnos cuenta nos brota agua salada por debajo de las cejas. En esos momentos tenemos que ser fuertes. El llorar no hace menos hombre al hombre, lo hace más humano. Cuando te sientas a ver la vida pasar te vienen los buenos momentos, los malos y los peores. Nunca debes olvidarlos, mucho menos temerlos... Colecciona experiencias y vivencias así como emociones y momentos pasados. Cuando acabes ese cigarro simplemente sal y vive la vida

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